Prólogo
Podemos ver el nombre de este blog y pensar que me llamó Cecil Adams, pero ese no es mi nombre, o tal vez si, la verdad yo tampoco lo se. Si lo pienso mejor, ni siquiera se donde estoy o qué hago con exactitud, yo solo escribo, por obligación o por placer eso da igual, estoy aquí haciendo algo pero sin saber porqué lo hago, solo continuó haciéndolo, siguiendo un camino a ciegas donde no puedo siquiera ver la meta, de hecho, desearía saber cual es la meta, yo no lo se, esa es otra razón por la que mi única opción es seguir andando; pero no se el camino, puedo tener muchas posibilidades para andar y buscar, y todas las direcciones pueden llevarme a diferentes lugares y del mismo modo todas pueden llevarme al mismo lugar, ¿Y si me quedo quieto?, ¿El lugar podría llegar a mi sin que yo me acerque a él?, no lo se, no se que hacer, ni siquiera se cual es mi intención al escribir esto, ni siquiera se si sigo contando la misma historia que estaba contando al principio de este escrito, o si ya comencé a contar mil y una historias más. Todo esto es solo un disparate más de lo que no se si quiero decir; no se que es lo que acabas de leer, no se que es lo que acabo de escribir, pero creo que se me acaba de ocurrir algo que decirte de lo que si tengo plena conciencia: Bienvenido a un mundo absurdo.
El loco de la historia, Cecil Adams.
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